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jueves, 26 de julio de 2007

Viridiana, de Luis Buñuel



Nombre original: Viridiana
Director: Luis Buñuel
Origen: México, España
Año: 1961

Buñuel propone una obra marcadamente conceptual, repleta de símbolos y metáforas que introducen aspectos críticos de la sociedad, mientras el argumento narra la lenta liberación de Viridiana, en su pasaje desde una inerte vida de convento a otra más alineada con su naturaleza.

El disparador del cambio en Viridiana es la visita solicitada por su tío, previa a su consagración al convento. Esta acción une a dos seres disímiles pero que comparten la cercanía a la muerte, el último por haber transitado una vida de frustración, y la primera por estar a punto de iniciarla.

Al percibir en su sobrina el camino que la llevará a repetir su tragedia, el atormentado tío busca mediante medidas extremas salvar ambas vidas, y luego, al no lograr este primer objetivo, intenta reencaminar la más prometedora de ellas, la de su sobrina. Con esta decisión la historia se desliza a su segunda parte, e introduce el personaje del hijo, el cual junto a Viridiana reproducen, respectivamente, las características masculinas y femeninas del ser humano. El, inmediatamente inicia la puesta en producción de los campos de su padre, y ella, se ocupa de proteger a los pobres de la región. Estos objetivos se unen visualmente en forma contundente, mediante el elaborado montaje que intercala el trabajo en la estancia dirigido por él, y el rezo de los pobres dirigido por ella. En esa escena se amalgaman sugerentemente: empleados y pobres, herramientas y rezos, y se contrastan: razón y fe, acción y adoración, masculinidad y feminidad.

Este primer cambio en los objetivos de Viridiana, este pasaje de dedicarse a Dios a servir a los pobres, rápidamente comienza a fallar, y su caída se empieza a intuir con la escena del perro atado al carro, y la inutilidad de su liberación vista en el marco global, para desplomarse genialmente mediante la memorable escena del banquete de los pobres. Esta escena, que es en si misma una obra de arte, va desnudando la imposibilidad de insertar a los indigentes en la sociedad “civilizada”, pero esa irrecuperabilidad es pintada con un bello grotesco muy inspirado en los cuadros de Goya, aunque también reproduciendo en un instante “La última cena” de Leonardo, a su vez, esa escena muestra un pintoresco ambiente festivo, que coloca a sus protagonistas como los únicos seres que conectan sus sentimientos con sus acciones, siendo este el mensaje fuerte del director. La sociedad civilizada que integramos, genera muertos, o al menos, seres apenas vivos, como el triste tío, como la entregada Viridiana, como la servil empleada, o los sombríos trabajadores de la hacienda. Entre ellos, el hijo, como versión mejorada de su padre, tiene algo de vida, y la contagia a quienes lo rodean, pero el producir riquezas ocupa gran parte de su tiempo, y la sociedad ralentiza su vida, haciéndole perder tiempo en tareas protocolares, como jugar a las cartas con sus amantes.


viernes, 20 de julio de 2007

El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud




Nombre original: Name der Rose, Der
Director: Jean-Jacques Annaud
Origen: Francia, Italia, Alemania occidental
Año: 1986

Una película entretenida, bien realizada, pero algo previsible, en la cual, las características oscuras de las abadías son traídas a la superficie, y la codicia es presentada como el sentimiento excluyente de la iglesia.

Bajo mi parecer, ambos temas podrían haberse tratado en películas independientes, y creo que su fusión no fue una decisión feliz. De todas maneras el resultado es correcto y, entre ambos temas, el de la vida en las abadías es el mejor presentado en la obra.

El universo tan idealizado de las abadías, nada tiene de puente a la espiritualidad como se lo promociona, sino que es un ambiente psicológicamente enfermo, donde el profundo rechazo al cuerpo propio, a su sexualidad, y a la mujer considerada como el elemento diabólico que la despierta, va generando personalidades monstruosas, producto de una vida dedicada a luchar contra su natural esencia. Esa atmósfera sofocante, cargada de autorepresión, temor, y debilidad, es pintada en forma minuciosa y contundente por el director, siendo este el distintivo principal de la obra.

Luego, para universalizar la podredumbre de la abadía, la iglesia, como elemento contenedor de la misma, es introducida mediante dos hechos que se desarrollan en la primera: El debate entre los austeros franciscanos y los suntuosos representantes del Vaticano, sobre como deberá ser el futuro de la iglesia, y la llegada de la inquisición para investigar los crímenes que vienen ocurriendo en la abadía. Con este artilugio del guión, el director incluye en su discurso la codicia de la iglesia, su carrera por conseguir riquezas de sus fieles, acopiarse del conocimiento y el arte, y negárselo a sus fieles, para que de esta forma sigan siendo bestias ignorantes, fáciles de atemorizar con el fuego eterno, o en su defecto el terrenal, con el que pueden cegar sus vidas. El tratamiento de este tema es poco original, y no aporta nada sustancial a lo visto en cientos de otras películas, aunque de todas formas no esta mal hecho.

La fotografía es buena, la atmósfera medieval esta bien lograda y es interesante la presencia de la ocasional amante del aprendiz, su sensualidad animal es fruto de un buen trabajo de casting, arte, y actuación.


sábado, 14 de julio de 2007

El evangelio de las maravillas, de Arturo Ripstein




Nombre original: El evangelio de las maravillas
Director: Arturo Ripstein
Origen: México, España, Argentina
Año: 1998

El director, durante la obra, desacraliza uno a uno los componentes del cristianismo, paganizando sus ritos, colocando estereotipos opuestos para sus referentes, y vulgarizando sus costumbres. A pesar de esta inversión de todo el imaginario cristiano, es interesante como la estructura política se mantiene, un líder, en este caso una mujer, y un pueblo ciego por la fe, lo cual provoca reflexionar sobre cual es la base de todo culto.

Una historia muy forzada es el vehículo para ir contando una versión radicalmente propia del evangelio. En ella, no solo se insertan elementos tecnológicos de nuestra época, sino que también se utilizan elementos despreciados por la iglesia para encarnar a sus íconos sagrados. Solo como ejemplos basta mencionar: la estructura matriarcal del bizarro pueblo, la comunicación de Dios a través de juegos electrónicos, la elección de la virgen enviada mediante un tatuaje autoadhesivo, la misión de esta virgen de tener relaciones con todos los hombres del pueblo para engendrar al hijo de Dios, y el sexo anal como opción de ésta para mantener su estado, y por último, ante la ausencia de milagro, la elección de un homosexual como verdadero padre de la nueva encarnación de Jesucristo, y él mismo como mártir en una escena con claras reminiscencias a la condena de Jesús.

Es interesante la visión extravagante del cristianismo, y la estética esta bien cuidada para darle cierta coherencia a esa curiosa población, pero el contenido es muy confuso y abierto, no quedando clara la intención del director en su realización. La película termina viéndose como una sucesión de escenas llamativas, pero sin mucha continuidad.


jueves, 7 de junio de 2007

Galileo, de Joseph Losey




Nombre original: Galileo
Director: Joseph Losey
Origen: Inglaterra
Año: 1975

La genialidad, y su incompatibilidad con el mundo, son representadas magistralmente por esta obra de Joseph Losey. Allí se ve como el poder económico, y el religioso, el cual no es más que un disfraz del primero, carcomen la producción de este personaje excepcional.

Además de sus aportes científicos, Galileo regala unos conceptos muy valiosos que chocaron con la sociedad en la que vivió, y lo que es más lamentable, siguen chocando, cuatro siglos más tarde, con nuestra sociedad. Uno de estos aportes, es el objetivo de la ciencia, el cual considera que debería buscar hacer más fácil la vida a la humanidad. A esta conclusión llega en el ocaso de su vida, cuando, preso por la inquisición, le confiesa a su aprendiz su error de haber recurrido al papa para volcar sus conocimientos, en un momento en que, gracias a su “invento” previo, la astronomía se discutía en todos lados, y si hubiera difundido sus conocimientos al pueblo, le hubiera otorgado un poder mayor que el del Vaticano. El otro aporte, se expresa simple y contundentemente en una frase, parafraseada de esta manera: “Lo triste no es una tierra sin héroes, sino una tierra que los necesite”. La misma surge como respuesta ante el reclamo de sus aprendices por haberse retractado, por haber evitado la tortura y la muerte, por no haber sido un héroe, y creo que la respuesta es brillante, esas simples palabras desnudan uno de los grandes engaños que históricamente se usó para proteger el poder y su injusticia: la necesidad de héroes. Desde los escritos antiguos, a las vomitivos mainstream de hollywood, la mayoría de historias se construyen alrededor de un héroe, y esto se instala como un cáncer en nuestros cerebros, se esculpe la idea de que para combatir la injusticia reinante, es necesario un héroe, y como no lo somos, no la combatimos, y gracias a esto la injusticia reina. Yo no soy un héroe, tu seguramente no lo seas, tengo pocos lectores para tener un héroe entre ellos, si tuviera un millón de lectores quizás tendría un héroe leyéndome, pues son muy pocos los héroes, y por ese mismo motivo duran muy poco también, entonces la hábil estrategia del poder para protegerse y preservar la injusticia, es cultivar el concepto del héroe, y con él, adormecer a la inmensa mayoría de la gente en aceptación y sumisión, pues es a esa gente a la que teme, no a los héroes, a los cuales tarde o temprano destruirá.

La historia se desarrolla utilizando una narrativa simple, exceptuando unas escenas en la se quiebra esta estructura y se le da mayor vuelo artístico a las mismas. La primera es en la que se utiliza una suerte de teatro grotesco, mecanismo con el cual se difundían las ideas de oposición en aquella época, para expresar el momento en que las ideas de Galileo llegan al pueblo, y como de ellas surge la sustitución de la fe por la duda, como el régimen establecido: los cardenales girando alrededor del papa, los obispos alrededor de los cardenales, y la larga secuencia hasta el más pobre campesino, se desploma ante uno mucho más natural en el cual cada uno hace lo que tiene ganas, sin opresores ni oprimidos. La elección de cómo representar la idea es perfecta, y el contenido tanto conceptual como artístico es brillante. La segunda escena es cuando van vistiendo al papa, mientras el cardenal inquisidor lo presiona para que detenga a Galileo. La extensa secuencia de vestimentas que le van poniendo encima, junto al numeroso conjunto de líderes que desfilan para escuchar sus palabras, van cargando sobre el papa un peso enorme que se respira en cada segundo de esa escena. La tercera, es la espera por la retractación de Galileo, en donde, en el mismo cuadro, y con un interesante juego de sombras, parecido al utilizado por Eisenstein en “Ivan el Terrible”, se muestran la fe y la razón, representadas por, la hija de Galileo la primera, y sus discípulos la segunda. Ella rezando frenéticamente, ellos discutiendo sobre lo que haría Galileo, ella cerrada, nublada, ellos argumentando, la escena genera tensión, aún conociendo su histórico desenlace, y es coronada con la frase disparadora de la reflexión del párrafo anterior. Finalmente, además de las escenas descriptas recientemente, cabe destacar la original idea de utilizar un coro de niños como prólogo de cada capítulo, lo cual corta el dramatismo sin perder la atmósfera de la era que esta siendo narrada.

En definitiva, una excelente película, donde varios importantes conceptos sociales son presentados concisa y precisamente, utilizando correctos y variados mecanismos artísticos.


miércoles, 6 de junio de 2007

La peligrosa vida de los altar boys, de Peter Care




Nombre original: The Dangerous Lives of Altar Boys
Director: Peter Care
Origen: Estados Unidos
Año: 2002

Sin ser una estúpida comedia adolescente, es una mirada algo liviana de sus vidas. Si bien se presentan la mayoría de sus conflictos: la enseñanza opresiva y desconectada de su realidad, la indiferencia o desconexión familiar, la hipócrita sociedad, la interrelación con sus pares, en una historia bastante correcta y bien narrada, la profundidad con que se exploran es bastante escasa, cayendo en demasiados lugares comunes, y excediéndose en el contenido humorístico, dándole a la película un molesto tufillo a mainstream cómico.

Es rescatable la idea de recontar la historia principal, mediante la inclusión del cómic que surge de la imaginación de uno de sus personajes, y de esta manera, mostrar explícitamente los sentimientos y deseos que se intuyen en él. De todas formas el cómic tiene un aporte limitado pues el personaje es muy simple, y a su vez la simbología no es nada innovadora, limitándose prácticamente a copiar algunas ideas de The Wall, de Alan Parker.


miércoles, 30 de mayo de 2007

La pasión de Beatrice, de Bertrand Tavernier




Nombre original: Passion Béatrice, La
Director: Bertrand Tavernier
Origen: Francia, Italia
Año: 1987

Un retrato de la crueldad del ser humano, en una era donde el hombre se debatía entre la bestia que poco tiempo atrás había superado, y la espiritualidad que percibía, pero que estaba lejos de alcanzarla.

Los instintos animales, reprimidos a causa del miedo infundido por la religión, desbordan a los desafortunados seres de esa época. Se atormentan cuando no los sacian, juntan temor, insatisfacción, rencor, desprecio, hasta que explotan en furiosos ataques de violencia ante sus indefensos pares. Aunque ahora, esta violencia, esta crueldad no funciona como descarga, los sentimientos contenidos generaron construcciones mentales imborrables, el odio se instaló cómodamente en el cráneo, y va expulsando al resto de sus habitantes hasta que queda reinando la mente en soledad.

No hay lugar para caballeros valientes, tampoco para doncellas educadas, ni para jóvenes románticos. No hay lugar para la libertad, ni para el amor. La represión instaura el odio, el odio la injusticia, y la injusticia la desgracia, y la humanidad, pastoreada por la religión, al contrario de superar su bestia interna, cae profundamente, hasta no ser digna ni del excremento del animal del cual buscaba diferenciarse.


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Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

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Diego