Mostrando entradas con la etiqueta 1987. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1987. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de agosto de 2007

Ojos negros, de Nikita Mikhalkov




Nombre original: Oci ciornie
Director: Nikita Mikhalkov
Origen: Italia
Año: 1987

Un distendido tratado sobre la comodidad, la pasión, y la fantasía. Un esbozo de cómo estos conceptos se influyen entre sí, y como funcionan en la sociedad. Una agradable historia como vehículo para expresarlo.

Un hombre visionario y emprendedor es adormecido por la comodidad inesperada, una pasión fresca y juvenil es marchitada por la fría economía, y la fantasía libera a este hombre de una vida opaca y sin sentido. La felicidad perdida y recuperada, aunque perdida en la realidad, y recuperada en la fantasía, es el drama de esta obra.

Luego la fantasía propone el camino inverso, despierta la pasión, recupera el bienestar, y desprecia la comodidad, pero la existencia de un camino de regreso es solo una ilusión, la historia frena, la sociedad obstaculiza, y los apegos matan.

Visualmente la película es deliciosa, casi al nivel artístico de Visconti, y agregándole la calidez y cercanía de Scola. La narrativa, salpicada con destellos de humor eficaces y bien integrados al conjunto, es desarrollada como si el personaje contase su pasado, o un una historia de su invención, a un casual extraño, fortaleciendo aún más, la cercanía del espectador a los personajes de la obra.

Dentro de la película, probablemente la escena más recordada, sea en la que el personaje recupera de la piscina de barro el sombrero de su amante. De todas formas, quiero destacar una escena previa, en la que se fusiona un elegante baile con un retozar de personas en la ya mencionada piscina de barro. Esta escena genera un interesante contraste entre finas telas y barro, luminosidad y oscuridad, sofisticación y naturalidad, pero uniendo estos opuestos mundos con el goce de quienes viven en ellos, colocando el placer en las acciones y apartándolo del entorno.

La obra incorpora algunos símbolos, los destellos insertados como signos de puntuación en varios pasajes, y el vuelo de sombreros que es una imagen recurrente durante el transcurso de la misma, pero su significado no fue del todo claro.

En conclusión, una película calma, disfrutable. Un descanso libre y sereno. Un espectáculo bello y natural, como el sol cayendo en verano.


martes, 17 de julio de 2007

Adiós a los niños, de Louis Malle




Nombre original: Au revoir, les enfants
Director: Louis Malle
Origen: Francia, Alemania Occidental
Año: 1987

El director propone una profunda visión de la niñez enfrentada a la injusticia y la confusión que genera en las mentes aún ingenuas de estos nacientes seres. Para pintar esa idea elige un periodo en que el miedo, el odio, y la xenofobia jugaban por toda Europa, y manchaban el alma de los adultos.

Esa atmósfera enrarecida del mundo, se refleja en el colegio cristiano donde transcurre la historia. La mayoría de los infantes reproducen, sin entenderlos, los vicios de sus padres, siendo Julien, el personaje al cual el relato sigue, la excepción reflexiva, y a quién las ambivalencias de sus compañeros, de los directores del colegio, y del resto de los alumnos, le confunden y le angustian.

Desde la óptica infantil, más precisamente la de Julien, dos temas del mundo adulto son abordados lúcidamente por la obra: La relación con el dinero, y el sinsentido de la xenofobia. El primero se respira constantemente en el colegio, donde la vida comunitaria exigida a sus pupilos, no funciona ni en estos, al canjear sus provisiones personales y moverse poco solidariamente, ni en los directores del colegio, los cuales regatean la alimentación a sus alumnos, y cometen injusticias dirigidas por la necesidad del dinero. El segundo tema, se plantea mediante la construcción de la relación de Julien y Bonnet/Kippelstein. En ese lento conocerse, en esa intermitencia de desconfianzas y confianzas con la que va ganando fuerza su amistad, Julien alcanza un conocimiento profundo de su amigo, y percibe que, a pesar de sus artificialmente opuestos orígenes, los sentimientos en ambos son idénticos, siendo esa identidad la que le revela el absurdo del diferente trato que la sociedad les impone.

Con respecto a la realización, aún sin destacarse especialmente, el arte, la fotografía, y las actuaciones son de gran calidad, y colaboran como un todo a generar el clima necesario para que el contenido de la película llegue más profundamente al espectador, lo que hace de la misma una gran obra.


miércoles, 30 de mayo de 2007

La pasión de Beatrice, de Bertrand Tavernier




Nombre original: Passion Béatrice, La
Director: Bertrand Tavernier
Origen: Francia, Italia
Año: 1987

Un retrato de la crueldad del ser humano, en una era donde el hombre se debatía entre la bestia que poco tiempo atrás había superado, y la espiritualidad que percibía, pero que estaba lejos de alcanzarla.

Los instintos animales, reprimidos a causa del miedo infundido por la religión, desbordan a los desafortunados seres de esa época. Se atormentan cuando no los sacian, juntan temor, insatisfacción, rencor, desprecio, hasta que explotan en furiosos ataques de violencia ante sus indefensos pares. Aunque ahora, esta violencia, esta crueldad no funciona como descarga, los sentimientos contenidos generaron construcciones mentales imborrables, el odio se instaló cómodamente en el cráneo, y va expulsando al resto de sus habitantes hasta que queda reinando la mente en soledad.

No hay lugar para caballeros valientes, tampoco para doncellas educadas, ni para jóvenes románticos. No hay lugar para la libertad, ni para el amor. La represión instaura el odio, el odio la injusticia, y la injusticia la desgracia, y la humanidad, pastoreada por la religión, al contrario de superar su bestia interna, cae profundamente, hasta no ser digna ni del excremento del animal del cual buscaba diferenciarse.


Donaciones

Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.

Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

Compartir

En caso de querer compartir este artículo en otro lugar, les agradezco se comuniquen conmigo agregando un comentario en el artículo (click en "comentarios" debajo del texto) . Los comentarios son moderados por lo que no duden en colocar su dirección de e-mail en ellos.

Un abrazo,
Diego